A balón parado

Lo correcto, que no lo real, es decir que no es un equipo B

En la inteligencia de cada aficionado al futbol de este país debe definirse qué tipo de selección nacional es la que representará a México en la Copa América de Chile.

Esperar que sea el propio entrenador Miguel Herrera el que salga a decir a los cuatro vientos que se trata de un equipo B o uno compuesto por suplentes, es un ejercicio un tanto ingenuo.

No lo va a hacer. Entre otras cosas porque Miguel piensa que con esto estaría demeritando a sus jugadores, mandándoles un mensaje mediocre, absolutamente impropio de la mentalidad triunfadora con la que se tiene que enfrentar cualquier competición en la que se participe. Y razones no le faltan al entrenador nacional.

Pero los críticos sí tenemos el deber de decir las cosas como son. La selección que estará compitiendo en Chile es un equipo alternativo. Por más que en él estén tipos experimentados como el portero Jesús Corona o el defensor Rafael Márquez, no es el equipo de estelares.

Ese estará en la Copa Oro de la Concacaf que se llevará a cabo en julio en los Estados Unidos. Ahí estarán los Chicharitos, los Vela, los Giovanis, los Ochoa.

El torneo que más importa ganar, nos lo han dicho hasta el cansancio los federativos, es este pues es que le da el pase a México a la Copa Confederaciones del 2017.

Volviendo al equipo alterno, no se puede esperar de él demasiado. No hay un concepto de unión que lo respalde. No hay figuras tampoco que puedan aportar con su propia actuación el desequilibrio que hace falta para ganar los partidos.

Lo más que se puede esperar de ese plantel es esfuerzo y coraje, pero no títulos.

Esto lo debe entender la gente, el aficionado que va a juzgar la actuación de este equipo. No esperemos, repito, que esto nos lo diga el entrenador nacional o el director de las selecciones nacionales. Ellos tienen que apegarse al libreto correcto.

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