A balón parado

Cuando lo correcto es creerle al mentiroso

Ahora resulta que el sensacionalista Bild se convierte en una fuente creíble. Publicó este diario alemán que la FIFA, a través de una directiva secreta, habría conminado a los árbitros a evitar en la medida de lo posible el uso de tarjetas amarillas en este Mundial.

Y a partir de este dicho, porque no resulta más que eso, además un dicho de un medio poco creíble, el mundo de futbol ejecuta sentencias y saca conclusiones, como esa de que los árbitros son víctimas y se condicionan a tal grado que los partidos terminan saliéndoseles de control.

La famosa directriz secreta no ha aparecido, pero de pronto el asunto da para golpear a la maltrecha FIFA y entonces no importa nada más que eso y todo se ordena a partir del poco rigor de los analistas y periodistas que le exigen al mundo precisamente eso en sus comentarios.

Yo lo que sigo viendo en el tema arbitral son errores, falta de capacidad, pero no puedo documentar deshonestidad ni una tendencia para favorecer a Brasil o a cualquier otra selección. O no al menos a estas alturas de la Copa.

Hay aficiones no sólo dolidas, sino sumamente ofendidas, como la colombiana y la mexicana, por las decisiones en contra de los árbitros. Pero los brasileños pudieron y debieron quedar eliminados por los chilenos si jugadores como Mauricio Pinilla no hubieran fallado a la hora buena.

Siempre será mejor construir un villano culpable de todos nuestros males que reconocer al enemigo interno.

La FIFA es responsable, por supuesto, de los arbitrajes tan deficientes que se han presentado en esta Copa del Mundo. Este sector del juego está rebasado desde hace tiempo, permanentemente exhibido. Pero está tan observado toda esta actividad al mismo tiempo que nadie podría dejar de ver manejos corruptos o abiertamente deshonestos para arreglar resultados.

Pero bueno si el Bild dice lo contrario hay que creerle. ¡Por Dios! 

 

rafael.ocampo@milenio.com

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