A balón parado

Un empate para festejarse, una actuación para revisarse

Se debe festejar el empate de México contra Portugal ayer en Kazán, al abrir la participación del equipo nacional en la Copa Confederaciones de Rusia. Por supuesto que un empate ante el campeón de Europa no es algo que se pueda pasar así como cualquier cosa. Sobre todo cuando ese 2 a 2 llegó casi de último minuto.

Pero superando este momento de real desahogo, debe completarse un análisis autocrítico que mientras más preciso resulte, mejor para todos será. El empeño del entrenador Juan Carlos Osorio en improvisar como lateral derecho a Carlos Salcedo, que es un declarado defensa central, costó muy caro. Explica y propicia, de entrada, el primer gol portugués, aquel de Ricardo Quaresma.

La debilidad de Osorio por poner como lateral izquierdo a Miguel Layún cuando éste se encuentra muy lejos de su mejor nivel. El todavía jugador del Porto estuvo errático e inseguro todo el partido y su debilidad defensiva explica y propicia el segundo gol portugués, el que casi genera la derrota.

Fuera de estas dos incongruencias ligadas a decisiones del entrenador, hay que destacar los errores de Javier Hernández. El Chicharito nada más no sabe lo que es dar un partido completo. Metió con un potente y valiente cabezazo el empate a uno... Pero se perdió dos goles clarísimos por no saber rematar de forma adecuada con la pierna derecha. Desesperante resulta, cuando menos, la falta de progresión de este jugador.

Destacables en sentido positivo en cambio la actuación de Guillermo Ochoa, con cuando menos tres extraordinarias acciones. Lo de Héctor Moreno, cumpliendo en defensa y en ataque... Lo de Diego Reyes, que cada vez se ve mejor... Y muy bien todo el despliegue realizado por Jonathan dos Santos. No lo hizo nada mal también Carlos Vela, inteligente y desequilibrante... tampoco Andrés Guardado, quien aportó liderazgo y calidad...

En fin, Osorio tiene que tomar medidas y hacer que el equipo mejore para avanzar a semifinales. 

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