A balón parado

Más que flores, autocrítica

Supongo que habría quienes esperaban que se concretara el triunfo de la selección mexicana de futbol ayer domingo por la mañana en Moscú, solo para echarle en cara a los negativos de siempre, la obtención del grandioso tercer lugar de la Copa Confederaciones. Pero ni eso les salió.

Los dirigidos por Juan Carlos Osorio no fueron capaces de mantener la ventaja que les dio un autogol del rival y de último momento vieron cómo se les fumaba el triunfo pues al irse a tiempos extras permitieron el segundo gol, el que les proporcionaría una nueva derrota. Y eso que Portugal no contó con su gran figura, Cristiano Ronaldo.

Mal a la defensiva, generando espacios, protagonizando descuidos, con Guillermo Ochoa como su figura... Voluntariosos y pujantes del medio campo hacia el frente, pero carentes de la dosis de talento, inteligencia, intensidad y potencia que se requieren para meterle goles al rival. Este fue el equipo mexicano en el torneo que precede a la Copa del Mundo.

Y mal a la defensiva por el empeño en poner como titulares a jugadores en baja forma competitiva o a otros que no dominan esa posición... Mal también en la lectura del rival. Osorio no puede documentar que haya estudiado lo suficiente a alemanes y portugueses como para determinar movimientos que les hicieran efectivo daño. E insisto (lo escribí aquí en este espacio el pasado viernes), sin la preparación mental adecuada, pese a que se había dicho que este era uno de los puntos fuertes de este Grupo.

A la hora de ganar el partido decisivo, ese que los haría hacer una historia positiva, simplemente no dieron la cara. Así que en lugar de dedicarles elogios y resaltar las cosas buenas que el equipo tiene, en lugar de andar ratificando cargos y procesos, debería darse lugar a una seria y metódica auto crítica. ¿Cómo va a mejorar la selección mexicana de futbol para llegar cuando menos al quinto partido en Rusia 2018? 

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