A balón parado

Lo que le sobró a Chivas, lo que le faltó al América

Lo primero que se me ocurre decir de la doble jornada de juegos de vuelta de semifinales de la Concachampions que se jugó anoche, es que el Toronto FC es un muy buen equipo. El estadunidense Michael Bradley, el italiano Sebastian Giovinco le dan un nivel que no había visto en representantes de la MLS. Ahh, y no puedo dejar de mencionar al portero Alex Bono, que anoche estuvo grandioso

Lo segundo que destacaría es el orden y sacrificio de las Chivas, que fueron a sacar el cero a cero a Nueva Jersey, contra todo pronóstico. Valió la pena el sacrificio de la Liga que ejecutó su entrenador, el argentino Matías Almeyda. Los rojiblancos estarán, dígase lo que se diga, en una nueva final, con reales posibilidades de quedarse con el título y convertirse en los representantes de la Concacaf en el Mundial de Clubes de este año.

El Guadalajara jugará el partido de vuelta de la final en su estadio, en Zapopan. Esto es una ventaja, pese a que el Toronto juega muy bien de visitante.

Lo tercero que me llamó la atención es la indisciplina de algunos jugadores del América, su pésima actitud ante la frustración y la derrota. Elementos como el portero Agustín Marchesín, los defensores Bruno Valdez y Paul Aguilar… Más concentrados en reclamarle al árbitro o en desquitarse con algunos rivales.

Así no, con esas actitudes el América no va a conseguir nada realmente importante en la Liga, en la que tiene prácticamente amarrado su pase a la liguilla. Una cosa es ponerle carácter y personalidad a las adversidades y retos y otra muy distinta ofuscarse y mostrar una cara soberbia y caprichosa.

Alguien, que me queda claro no es Miguel Herrera, tiene que darle a este equipo un buen contenido de serenidad e inteligencia.

La frustración por quedar eliminado de un torneo habitualmente tan asequible como es la Concachampions se entiende… No la incapacidad para digerir la verdad de que un equipo te supere con claridad, sin pretextos.  

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