A balón parado

No es complicado si de verdad se lo proponen

¿Queda claro ya, absolutamente claro, que la violencia en el futbol mexicano no sólo no se ha contenido, sino que se incrementa de forma verdaderamente escandalosa?

Después de la trifulca que se registró entre aficionados de las Chivas y la policía, en la tribuna alta del Estadio Jalisco, el pasado sábado por la noche, más vale que las cosas sean tomadas en serio.

Por autoridades de la Liga MX y por dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol, pero también por las autoridades federales.

Ver a la autoridad sometida, ridiculizada, agredida no debería de ser una imagen fácil de digerir por nadie en los altos niveles de la política de este país.

Qué importa ahora si esto sucedió por la inoperancia de los cuerpos policíacos, incapaces de determinar una estrategia efectiva que les garantice su acción en hechos de violencia en las tribunas. Qué importa si es porque los grupos de barristas están salpicados de verdaderos criminales.

Lo único que debe importar es el determinar un real plan nacional que acabe con los violentos en las tribunas y explanadas de acceso a los estadios. No es nada complicado si de verdad se lo proponen.

Un real plan nacional que capacite de forma adecuada a los cuerpos de seguridad destinados al manejo de multitudes efervescentes.

Un real plan nacional que determine que no se permita el acceso de simpatizantes o seguidores de equipos visitantes  si no hay garantía de que entre éstos no hay delincuentes disfrazados de porristas. Y también mientras no se determine que los policías están preparados para algo que no sea reprimir y provocar.

La violencia en el Jalisco tiene antecedentes que nadie está estudiando. No hay nada que la justifique, pero sí mucho que la explica. El odio a los policías se justifica hoy mismo en redes sociales por lo violento que han sido ellos contra esos porristas en otras ocasiones.

rafael.ocampo@milenio.com

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