A balón parado

Un berenjenal espinoso llamado Columbus

El estado de Ohio, donde jugará la selección mexicana de futbol la noche del próximo viernes un partido clave en sus aspiraciones mundialistas, se dividió en la elección presidencial de ayer. No se vivirá lo mismo en las tribunas del pequeño inmueble que tiene como sede al Columbus Crew de la MLS cuando aparezcan los dos representativos nacionales.

¿Cómo pueden 24 mil aficionados marcar presencia intimidatoria a unos jugadores acostumbrados a jugar en los grandes escenarios del futbol europeo o en la mismísima catedral del futbol mexicano, el Estadio Azteca?

No lo sé. Pero eso ha pasado. Columbus se ha situado como una verdadera barrera infranqueable, un factor que realmente actúa en contra: el viento, el frío, el ruido, la hostilidad de los aficionados.

Ayer escribí en este espacio que Juan Carlos Osorio solo si arriesga y adelanta posiciones tendrá posibilidades de ganar el partido. Nada de jugar al contragolpe, sistema que, por lo demás, no domina el equipo nacional.

Además ganará, claro está, de mejorar muchísimo en zona defensiva, sobre todo al situarse en los balones por arriba.

Pero si no acompaña esta posición en la cancha de una adecuada preparación psicológica tampoco hay nada que hacer.

Se habla que la Federación Mexicana de Futbol contrató a un experto en mentalización, alguien que tiene el método para que los jugadores se quiten la triste goleada que los eliminó de la pasada Copa América ante Chile.

Será, en todo caso, un triunfo posible solo con la estricta combinación de un buen partido, con una gran estrategia sobre la cancha, perfectamente ejecutada y una actitud fresca y renovada que olvide las cuatro derrotas 2-0 que aquí han sufrido.

En todo caso viviremos el arranque más complicado que se ha dado en un hexagonal clasificatorio mundialista. Un berenjenal espinoso que ha transformado esa vieja idea del lecho de rosas prometido. 

rafael.ocampo@milenio.com

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