A balón parado

El Clásico más desigual del mundo

El América contra Chivas es quizá el gran Clásico Nacional más disparejo que podamos presenciar en cualquiera de las Ligas de futbol que resultan de nuestro interés.

El principal factor que distancia a los clubes no es el dinero del que puedan echar manos sus propietarios para el armado de sus plantillas. Aunque los datos que circulan hablan de que la fortuna de Emilio Azcárraga (propietario del América) y la de Jorge Vergara (propietario de las Chivas), presentan números muy a favor del también dueño de Televisa, lo cierto es que cuando de futbol se trata ambos están muy dispuestos a invertir sumas parecidas.

La gran diferencia se establece por el tipo de mercado al que pueden acceder. El América puede contratar refuerzos del sitio o Liga del mundo que le plazca, de la nacionalidad que se le ocurra. Las Chivas, por este candado nacionalista, no.

Aun así, con esta autolimitante, los rojiblancos está claro que pueden armar un proyecto deportivo ganador. Pero hacer esto les cuesta muchos años. La fragilidad de su propuesta es también evidente. Basta con que se les lesionen una o dos de sus figuras para que su proyecto naufrague, como les está ocurriendo esta temporada.

Las Chivas tienen dinero, pero no hay jugadores mexicanos de calidad a los que puedan acceder con facilidad.

El América (como los Tigres y el Monterrey), sí puede comprar a los mejores futbolistas de la Liga Mx (sean brasileños, paraguayos, argentinos, ecuatorianos o colombianos)… Y en una de esas atrapar un buen pez de otras Ligas. De un semestre a otro, las Águilas pueden recomponer su propuesta y proyecto deportivo.

Repaso los clásicos que vemos por televisión: Real Madrid-Barcelona; Boca Juniors-River Plate, cualquiera de los grandes enfrentamientos en Inglaterra, Alemania, Italia. Ninguno tiene restricciones de carácter nacionalista. Así debe ser visto el América-Chivas. 

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