A balón parado

Es cierto, ellos sí ganaron… La gran afición de Tigres

Qué maravilla de afición tiene Tigres.

Un equipo con seguidores, la mayoría jóvenes y aventureros, dispuestos a viajar hasta Buenos Aires para apoyarlos, es un equipo que tiene vida garantizada por muchos años.

Más importante que el meritorio empate a uno contra el River Plate, son las imágenes que quedarán para la historia: la serenata que los seguidores felinos le dieron a sus jugadores la noche del miércoles; la llegada de esos 2 mil mexicanos al Estadio Monumental; la forma en la que, situados en la tribuna, festejaron el 0-1 de Joffre Guerrón.

Estoy seguro que muchos en la capital argentina se habrán sorprendido de ver a estos mexicanos apoyar de forma tan masiva y festiva, y de procedencia tan lejana, a su equipo.

Pocos equipos en el mundo tienen esta capacidad de movilizar a sus seguidores a puntos remotos.

Al final no pudo el equipo dirigido por Ricardo Ferretti aguantar la ventaja que habían logrado en el primer tiempo, pero con el punto que se trajeron dan lugar al orgullo y propician la esperanza de esa gente que gastó un muy buen dinero para llegar hasta Argentina.

Es muy importante que todos los que integran el equipo, empezando por el entrenador y los jugadores, hagan consciencia plena de todo lo que deben de poner para estar a la altura de sus aficionados.

   Lo reconoció Ferretti en la rueda de prensa posterior a la finalización del juego: les faltó agresividad y posesión de pelota, parecía que sólo habían salido a defenderse.

Por ahí, construyendo un discurso autocrítico, se empieza cualquier camino que lleve a la grandeza.

Hay quienes, desde fuera, le reclaman a los aficionados tigres mayor crítica a sus jugadores y entrenador. Yo creo que hacen bien en apoyarlos casi siempre y de forma hasta incondicional. Los jugadores y Ferretti no deben esperar palos para ponerse a trabajar.

La afición de Tigres sin duda va de líder en esta Copa Libertadores. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

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