A balón parado

La gran disyuntiva de "El Chicharito"

¿Quién le podría reclamar algo a Javier Chicharito Hernández si el próximo campeonato de la MLS (esos que arrancan por ahí de febrero), decide jugarlo con el nuevo equipos de la ciudad de Los Ángeles?

Ello evidentemente implicaría que el delantero mexicano, como lo hizo ya hace unos meses Giovani dos Santos, deje el futbol europeo donde está más que visto difícilmente podrá volver a jugar en un equipo de verdadera primera línea. Se dice que a Javier le ofrecen un contrato por 10 millones de dólares al año, una cifra que supera por más del doble lo que actualmente recibe con el Bayer Leverkusen de la Bundesliga.

¿Quién está para resistirse a un cañonazo de 6 millones de dólares cada 12 meses? Ningún jugador y menos uno que vive el estatus del tapatío haría bien en empeñarse en jugar en el futbol europeo por el simple hecho de hacerlo. En Estados Unidos, Javier es idolatrado y la MLS es una Liga que debería de resultarle accesible para brillar. Habría que cuidar eso sí a qué tipo de equipo llega, es decir, cómo se refuerza este plantel, desde la dirección técnica hasta línea por línea. El Chicharito tendría que exigir que le armen un plantel muy competitivo, uno que le haga brillar.

El futbol en Estados Unidos ha crecido en términos de espectáculo. No tanto por lo que sucede en las canchas, donde la calidad se ha incrementado, pero no todavía como para presenciar un gran futbol de forma constante. Sí, en lo que tiene que ver con los relucientes estadios, entusiasmo y participación del público, mercadotecnia y coberturas mediáticas. Así que hoy menos que nunca la MLS es una buena apuesta.

El único problema serio de esta Liga es su original calendario de competencias, que no se corresponde con el que tienen las principales Ligas del mundo. Esto le da un aire de rareza y de aislamiento. Es una Liga que está creciendo cada año en número de equipos también, por lo que tiene que cuidar muchísimo la calidad. 

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