A balón parado

El caso Damm, tan sencillo que es ser transparente

Cada transacción por un futbolista que se cierra en el draft de Cancún, antes o después de este evento también, debería de ser regulada y supervisada no sólo por las autoridades de la Liga MX.

Tendría que encontrarse la manera de que estas compras y ventas, los préstamos mismos, entren de forma automática en el sistema de pago de impuestos federal. Para evitar esta sospecha de que luego, cuando hay que dar la cara ante estas instancias, se presenten subregistros.

Por lo que ha venido pasando con el joven Jürgen Damm, cuya carta de propiedad de derechos fue vendida por el Pachuca a los Tigres, se ve que esto no ocurre.

¿Cuánto costó Damm en realidad? ¿Cómo está eso de que en el monto precisado entre las dos directivas había pagos en especie? De forma concreta han salido los nombres de otros dos futbolistas utilizados en esta múltiple transacción: Darío Burbano (que pasó de Tigres al León, perteneciente al Grupo Pachuca) y de Hugo Rodríguez (que de los Tigres se fue con los Tuzos).

De tal suerte, del monto de 8 millones de dólares que en principio trascendió es lo que costó Damm, la directiva que preside Jesús Martínez señala que sólo el 40 por ciento es el que está amarrado a su específica venta. El 60 por ciento es por los otros dos jugadores.

Por eso el Pachuca quiere pagarle a Damm una comisión sólo por ese 40 por ciento. El jugador entiende que por lo que vendieron en realidad es la suma de los 8 millones y por ello le deben de dar un pago mayor. Y ahí está su reclamo.

Cada una de las dos posiciones tiene lógica. Ante un diferendo como estos lo que urge es la participación de una autoridad que revisando la documentación del caso y con la garantía de imparcialidad, decida quién tiene la razón.

Pero de entrada, lo que debe imponerse como regla, en beneficio de la transparencia, es que cada transacción se registre de forma individual y no en paquetes que confunden y revuelven todo. 

 

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