A balón parado

El populismo de Osorio

Pareciera que 32 jugadores son demasiados para una convocatoria de selección nacional involucrada en dos partidos amistosos, dos de carácter oficial en eliminatoria mundialista y los que resulten de la Copa Confederaciones.

Pero es la manera en la que Juan Carlos Osorio ha decidido caminar, con una mezcla de astucia, audacia, diplomacia y algunas otras cosas más no muy usuales en cargos como los que él ocupa.

Pareciera en primer lugar que Osorio no quiere quedar mal con nadie. Prefiere llamar a todos los que en el papel tienen que estar… Los “europeos”, los jóvenes, los veteranos… El caso Rafael Márquez, convaleciente de una lesión, sin haber reaparecido con su equipo, es ilustrativo de esto.

¿Va Rafa Márquez como asesor de Osorio, como su baluarte ante los jugadores más jóvenes o como un futbolista que realmente está en condiciones de aportar algo valioso dentro del terreno de juego?

Insisto, pareciera que Osorio no quiere herir susceptibilidades en el viejo capitán… Pero deja de lado que seguramente hay defensas centrales más jóvenes a los que les resultaría mucho más motivante un llamado al representativo nacional y que seguramente también se lo merecen más.

En un universo tan grande como resulta el de 32 jugadores cuesta muchísimo trabajo visualizar un once titular… Será que Osorio tiene pensado utilizar cuatro alineaciones distintas.

Pero otro punto que debe cuestionarse se centra en su decisión de llamar a los tres porteros de siempre. Guillermo Ochoa viene a la selección tras ser el guardameta más goleado en la historia de la Liga española. Jesús Corona tras una decepcionante, en lo colectivo y en lo individual, campaña con el Cruz Azul… El único incuestionable es Alfredo Talavera, que aunque se traga goles, termina siendo el salvador de su club, que por lo demás está en semifinales.

Vamos a ver qué queda de este acto de populismo de Osorio. 

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