A balón parado

La inteligencia de Osorio a prueba, como nunca

Ha entendido Juan Carlos Osorio, aunque sea de forma reticente, la importancia de mantener o repetir un equipo titular. Cuando menos en la portería, la ratificación de Guillermo Ochoa en el once inicial en los últimos tres partidos, así lo indica. Veremos hoy ante el representativo de Nueva Zelanda si el colombiano opta por corregir de forma radical las falencias mostradas en el duelo del domingo pasado contra Portugal.

Esto sería con la sustitución tajante de los jugadores que no dieron el rendimiento esperado. Luis Reyes en lugar de Miguel Layún, por ejemplo, en la lateral izquierda. O la salida también de Carlos Salcedo y la decisión de poner a algún jugador con perfil derecho natural aunque no garantice fortaleza física, pero sí mejores posibilidades de ataque.

Pudiera Osorio extender su revisión hacia la zona de ataque y definir si tiene que repetir Raúl Jiménez o pone en su lugar a Oribe Peralta o a un jugador que le dé mejores opciones de desequilibrio por las bandas. Claro que un entrenador debe tener y ejercer la libertad de formar su propuesta inicial de acuerdo a las características de su rival en turno y las de sus propios jugadores.

Nunca, al menos en este espacio editorial, cuando se le ha reclamado a Osorio continuidad en su once titular se la ha quitado este derecho. Lo que se le ha criticado al metódico profesor es lo que se puede documentar como una necedad o hasta un capricho o esa actitud queda bien para no quedar mal con nadie de sus convocados.

Ojalá no vaya a salir ahora con que hoy repitió alineación pese a que algunos no se lo ganaron porque sus críticos le han pedido consistencia en su alineación. El hecho es que si hablamos de obligaciones (esto que no le gusta ni a entrenadores ni a jugadores), el equipo mexicano debe ganarle a Nueva Zelanda. Ya no hablemos de si por goleada o con claridad. Así sea por un marcador justo, la victoria es el único resultado aceptable. 

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