A balón parado

La campaña política de los Tiburones

¿De verdad alguien todavía se puede alimentar de la “candidez” y honestidad de nuestros políticos?

Dice Fidel Kuri Grajales, candidato a diputado federal por el Distrito XV, con sede en Orizaba, Veracruz, que el desfile por las calles de esa ciudad del equipo de futbol de Primera División, Tiburones Rojos, no tuvo nada qué ver con su campaña proselitista.

Deja de lado el señor Kuri Grajales que los Tiburones que tan buen papel han llevado a cabo en el presente torneo bajo la dirección de Carlos Reinoso, son de su propiedad.

Deja de lado también que ese día del desfile callejero, el domingo 5 de abril pasado, inició su campaña política en una localidad vecina.

Deja de lado que los jugadores del plantel, a bordo de uno de esos camiones con asientos descubiertos en la parte superior, repartían y repartían, a la gente que los vitoreaba, camisetas verdes del Veracruz y portaban gorras con el nombre de “Fidel Kuri” en la parte de la nuca.

Dice Fidel Kuri Grajales que se le debe de cuestionar a su hijo, Fidel Kuri Mustieles, a cuya responsabilidad dejó el equipo mientras él se dedica a la política, el por qué los Tiburones decidieron ir a Orizaba (después de dos derrotas consecutivas en la Liga), y por qué decidieron hacerlo ese día.

Le digo al señor Kuri Grajales, en la oportunidad que tuve de cuestionarlo al respecto (el lunes 6 de abril pasado en TVC Deportes al Día), que fueron muy inteligentes, pues cierto es que él no apareció en ese desfile y cierto es que no hubo ni consignas ni logos partidistas. Pero que evidentemente ese acto fue hecho para beneficiar su imagen.

No lo acepta, por supuesto. Y me vuelve a remitir a preguntarle todo a su hijo que es, me asegura, autónomo en sus decisiones.

A reserva de poder cuestionar a Fidel Kuri Mustieles, el acto de usar a los jugadores y al entrenador en el claro contexto del inicio de una campaña política me parece burdo e innecesario.

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