A balón parado

El cambio que más urge en la FIFA

El penoso momento por el que atraviesa la FIFA, exhibida a nivel mundial su corrupción, debe de urgir a los dirigentes que sobrevivan a la investigación que realiza el sistema judicial estadunidense, a realizar cambios de fondo en la estructura de esta organización.

Hemos usado en los últimos años una frase certera: “la FIFA tiene más países que la ONU”… Y esto es incuestionable. El máximo órgano rector del futbol mundial reconoce estados con el único fin de hacerse de los votos de los mtismos en los congresos en los que se define al presidente de esta organización o las sedes de las Copas del Mundo.

Este ha sido el centro de la corrupción: la compra-venta de votos.Y es que cada nación afiliada es un voto. Vale lo mismo el voto de Islas Caimán o San Vicente que el de Alemania o Brasil.

La FIFA debe de reestructurar este sistema de representación. En el caso de la Concacaf (que es donde más casos de corrupción se han registrado), este factor adquiere tintes de franca injusticia. Los dos países más solidos México y Estados Unidos sólo tienen dos votos… Pero lo mismo pasa con Costa Rica y Honduras, por citar a los países centroamericanos con mejores resultados.

Por esto, los presidentes de la Concacaf son del Caribe pues suman 30 “países” los de esta subregión, por 8 de Centroamérica y 3 de Norteamérica.

   Por esto Joseph Blatter, por los 30 votos caribeños siempre a su servicio, es que se ha hecho de la vista gorda con las triquiñuelas de tipos como Jack Warner y ahora Jeffrey Webb.

Claro que para empezar a lograr esta reforma lo primero que se requiere es que Blatter renuncie o pierda las elecciones programadas para este viernes. Lo que por ahora resulta impensable. Otro escenario a favor de estos cambios es el de que Blatter resulte incriminado por la Fiscalía estadunidense que investiga estos hechos de corrupción.  

 

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