A balón parado

La caída de Blatter y la nueva FIFA

Es para celebrarse la decisión de Josep Blatter de apartarse de la presidencia de la FIFA. El suizo anunció que, en un plazo máximo de cuatro meses, convocará a un Congreso Extraordinario que decidirá a su sucesor.

Se va Blatter porque seguramente fue advertido de que si no se hacía a un lado saldría implicado en la investigación que realiza la Fiscalía de los Estados Unidos. O porque seguramente sabe ya que enfrentará cargos y sabe que debe hacerlo fuera de la silla desde la que se empoderó hace cuando menos dos décadas.

En las próximas semanas sabremos con precisión por dónde se encamina esta trama y qué otros personajes aparecerán. No tiene ningún caso especular o intentar adelantarse.

De lo único que debe de haber certeza es de que esta historia literalmente apenas comienza. Hay escenarios judiciales muy bien esbozados, pero hay también un escenario de disputa política internacional que puede crecer.

¿Se imaginarían lo que podría pasar si el nuevo presidente de la FIFA decide echar a andar un proceso para quitarle la sede de los mundiales del 2018 y el 2022 a Rusia y Qatar, respectivamente?

Vimos ya un adelanto la semana pasada con las declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien dio a entender que tras la investigación de la Fiscalía estadunidense lo que se esconde es el plan de quitarles la sede del próximo mundial.

Inglaterra y Holanda a través de los presidentes de sus federaciones de futbol prácticamente llamaron a un boicot de Rusia 2018.

En fin, esta disputa va a arrojar también más de un herido y quizá la necesaria reconformación de la FIFA que difícilmente podrá seguir siendo lo que ha sido.

¿Serán Michel Platini o Luis Figo los personajes que podrán lograr esta transformación? Del francés poco se puede esperar. Sería una especie de Blatter, pero más joven. El portugués no parece tener los amarres suficientes en las confederaciones continentales como para marcar una nueva época.

rafael.ocampo@milenio.com

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