A balón parado

Las cadenas del "Piojo"

Es cierto que los grilletes se los ha puesto solito Miguel Herrera. Él ha dicho que sólo integrará a la selección mexicana de futbol a jugadores que se mantengan activos y a buen nivel con sus equipos.

Y no es que carezca de razón o de lógica esa especie de ordenanza. A cualquiera le resulta no sólo inteligente, sino inclusive hasta justa. Sobre todo a la luz de los últimos resultados del Tri, cuando la llegada de jugadores “europeos” con nombre, pero sin minutos, terminó por restar el potencial del equipo, comprometiendo en serio la calificación a Brasil 2014.

El problema es que se limita el propio entrenador para poder experimentar con algún jugador al que él considere le puede sacar provecho, pese a que no sea un indiscutible titular. El problema es que de inmediato le da derecho a los críticos a establecer con precisión una contradicción.

Es decir, ya no vas a quedar bien con unos y otros, sea la decisión que tomes.

Desde mi punto de vista un entrenador de futbol, no sólo el que dirige a una selección nacional, debe de tener la absoluta libertad de llamar a los jugadores que considere necesarios. Jueguen o no jueguen, sean veteranos o novatos, conocidos o desconocidos. Finalmente, será juzgado por los resultados que entregue.

Por ello, aunque de entrada merezca ser juzgado como contradictorio o hasta mentiroso, me parece valiente que  Herrera opte por llamar, como se dice, a Diego Reyes. A este muchacho lo tuvo en el América y lo proyectó a una selección Sub 23 que obtuvo, con la medalla de oro en Londres 2012, al mayor logro internacional que el fútbol mexicano ha tenido. Producto de esas actuaciones y las que tuvo en el América, es que el Porto de Portugal decidió adquirir sus derechos.

También es verdad que si solito se puso grilletes y cadenas, también solito se las puede quitar.   

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