A balón parado

Lo bueno y lo malo del profesor Osorio

Me parece extraordinario que Juan Carlos Osorio haya abierto a los representantes de los medios de información, la sesión de entrenamiento de ayer martes. Así sea para lucirse ante cámaras y micrófonos, me parece muy oportuno y hasta necesario que lo haya hecho.

Quiere el colombiano que se le conozca, que se aprecie lo más fuerte que tiene en su perfil: esa didáctica y claridad para transmitir en pleno campo de juego a los jugadores conocimiento e indicaciones.

Que nadie venga a espantarse ahora, y menos desde los medios, reclamando secrecía y discreción a favor de los jugadores. Qué bueno que Osorio tenga el valor, en un escenario controlado hay que decir, para hacer observaciones a sus muchachos, sin miedo a que estas se reproduzcan y lleguen a los aficionados.

Hay un tema sin embargo en el que creo que el colombiano debe poner especial cuidado. Me refiero a su discurso, el que utiliza en las conferencias de prensa y entrevistas. Muy a menudo es demasiado elaborado, plagado de expresiones y palabras complejas que en lugar de aclarar terminan confundiendo.

Vamos a dedicar un amplio espacio en la edición impresa de La Afición de mañana jueves a demostrar ello. Con ejemplos muy concretos, revisando sus frases y palabras. Verá usted que tengo razón.

El riesgo de tanta palabrería es que se pierde eficacia y claridad. Lo mejor es mandar un mensaje atractivo pero simple. Pareciera que el señor Osorio a veces necesita un traductor. Sería terrible que esta sensación se reproduzca en los jugadores.

Pero bueno, el proceso de Osorio, al menos en su arranque, está resultando atractivo. Hay cosas que ver, hay cosas que comentar, hay cosas que mejorar. El personaje es todo menos anodino, trae y propone temas. En esta edición podrá usted ver y leer lo que ayer les dijo a varios de sus jugadores, delante de los periodistas.

 

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