A balón parado

La bonita casa de Justino y Héctor

Lo primero que resalto al acercarme al concepto “Selecciones Nacionales de Futbol”, es el de una gran organización. El trabajo que le ha tocado encabezar a Héctor González Iñárritu, respaldado plenamente por Justino Compeán, es en este sentido casi impecable.

Llevo ya varios años en esto como para atreverme a decir que nunca las selecciones mexicanas de futbol habían trabajado de esta manera tan profesional.

Se ve que todas las áreas tienen muy definido lo que tienen qué hacer, se nota entre los diversos entrenadores un gran respeto y una fácil convivencia. Entre ellos y con sus superiores y con los subalternos también.

El Centro de Alto Rendimiento (el centro operativo de los diferentes Tricolores), se ha convertido en un sitio donde se procesan estadísticas y videos con tecnología de punta; donde se capacita a los encargados de las diversas disciplinas con cursos internacionales… Vamos, se nota trabajo y transparencia.

Seguramente tienen muchos pendientes y más de una deficiencia, pero las selecciones nacionales están en manos de gente responsable, integradora, frontal y sobre todo muy capaz.

No es garantía de nada en el futbol tener una casa bonita, limpia y funcional. Las tormentas pueden generarse y pueden caer al menor descuido.

Pero antes, hace mucho, con algunos directivos que andan todavía deseosos de volver a aparecer, el caos asaltaba los proyectos, los fracasos se imponían, en medio del cochambre y de la grilla. Esto con estos señores se acabó.

El Centro de Alto Rendimiento hoy establece un poco la salud del futbol mexicano y los formatos y procedimientos que ahí se han instalado deberían de servir para imitarse en los equipos profesionales del futbol mexicano.

No está nada mal de pronto reparar así nada más en lo bueno que tiene nuestro futbol y en elogiar a la gente que está haciendo tan buenas cosas.

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