A balón parado

Las batallas que la FIFA no quiere dar

Además de pedirle a la revista alemana Der Spiegel que le facilite la documentación que prueba que el partido Camerún-Croacia estuvo arreglado por apostadores, la FIFA debería de tomarse el tema muy en serio y también ponerse a investigar.

Y es que si alguien ha puesto el problema de las apuestas corruptas como un asunto que preocupa es el propio presidente de esta organización, Joseph Blatter. Por eso extraña que la FIFA intente desmarcarse del asunto pidiendo que un medio de información sea el que termine haciendo el trabajo que le corresponde, con el auxilio evidente de la policía.

Hasta la propia Federación de Futbol de Camerún se ha tomado más en serio lo publicado por el prestigiado semanario alemán. Esta instancia se ha comprometido ha realizar una investigación pues el relato de los hechos aparentemente prefabricados luce muy serio, empezando por la absurda expulsión por agredir a un rival de forma descarada e innecesaria por parte de Alex Song.

Tendría que ser la FIFA la instancia que se encargue de encabezar, en su calidad de primera ofendida, esta indagatoria. Pero todo indica que es mucho pedirle a Blatter y a sus discípulos. Se ve que no quieren manchar la Copa del Mundo, otro punto que documenta su doble moral. Mientras se trate de terceros como culpables hay que decir que preocupan las apuestas arregladas pero cuando se trata de ver si estas no se han presentado ya en su máxima competición ahí sí es mejor hacerse los desentendidos.

Lo mismo aplica al tema de la reventa de boletos. Comprar un ticket por los canales adecuados terminó en la mayoría de los casos en una burla para quien lo quiso hacer. Las entradas se destinan para los grandes grupos controladores de viajes en paquete, imposibles de adquirir para el común de los mortales. Y, por supuesto, para los revendedores organizados casi como mafias que quintuplican como mínimo el precio. 

 

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