A balón parado

La otra batalla abierta de Alfredo Castillo

Lo que plantea Alfredo Castillo, titular de la Comisión Nacional del Deporte, hoy en las páginas de MILENIO-La Afición, no tiene desperdicio.

El gobierno federal quiere tener el control que debe tener sobre los recursos financieros que otorga a las federaciones deportivas. Todas las que usted conozca, menos la de futbol, reciben dinero del presupuesto federal, es decir, de todos nosotros, pues éste se conforma con los impuestos que pagamos y nos cobran.

No quiere tener Castillo el control de la operación y gestión de las federaciones, que no se confundan las cosas. Lo que exige y lo que piensa hacer cumplir, por lo que escribe aquí, es saber a detalle en qué se gasta, y bajo qué criterios, el dinero que se les otorga.

Nadie puede cuestionar este principio. Nada más apegado a la ley. Si los presidentes de las federaciones no cumplen con esto, sucederá algo muy simple: dejarán de recibir dinero.

Se implementará también un mayor control para definir la utilidad y conveniencia de los programas de trabajo que cada federación diseña. ¿Por qué procede tal campamento de entrenamiento, por qué en esa ciudad y por qué en esas fechas? ¿Por qué no mejor en esta otra y en estos otros días? ¿O por qué en lugar de irse de gira, no se contratan entrenadores extranjeros que vengan a aportar y a capacitar?

Los ejemplos que pone Castillo de dinero mal gastado y de caprichosas decisiones que llevan a determinado número de atletas y, por supuesto a sus directivos por delante, a alguna ciudad, tipo París, Francia, cuando no hay razón para ir a ella, resultan de verdad ofensivos. No puede ser que esto esté pasando y que nadie le ponga un alto y aplique sanciones.

Nadie, creo también, exceptuando a los que ahora sacan beneficio del actual estado de cosas, puede estar en contra de que esta corrupción se acabe.

Espero que no haya excepciones, que se actúe parejo. 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo