A balón parado

El basquetbol mexicano dinamitado, otra vez

La máxima figura del basquetbol mexicano, Gustavo Ayón, reitera cada que se le entrevista, su adiós a la selección nacional que se prepara para los Juegos Panamericanos y el Preolímpico rumbo a Río de Janeiro 2016.

No le gustó al ahora jugador del Real Madrid el repentino cambio de entrenador en la selección varonil, la salida del español Sergio Valdeolmillos, con el que tanto y tan bien se identificaron los jugadores.

Menos les agradó que hayan puesto en su lugar al estadunidense Bill Cartwright, que fue una figura en aquellos Toros de Chicago de Michael Jordan, pero que como coach no sabe ni a dónde vino a parar.

Pero más molestó a Ayón que algunos directivos, a los que no quiere identificar, hayan corrido la especie de que él estaba apoderado de la selección y que, en consecuencia, él era el culpable de todos los males.

Ayón no quiere saber nada de la selección mientras se mantengan “al frente” del basquetbol los hombres que hoy están ahí, y mientras éstos reciban el apoyo de las autoridades deportivas del país. Prefiere dedicarle el tiempo libre que le deja su actividad profesional a su familia. Así lo ha dicho.

Problema grande es no contar con Gustavo, pero lo es más el que muchos otros jugadores destacados de esta generación, los que brillaron en los Panamericanos de Guadalajara en 2011, los que consiguieron su pase al Mundial de España y que ya en éste cumplieron con una actuación que bien puede considerarse digna, no quieran tampoco volver a la selección.

¿Qué va a quedar de la selección nacional? ¿Qué jugadores aceptarán el llamado que les hagan para los Panamericanos y posteriormente para el Preolímpico que ya nadie sabe si se llevará a cabo en Monterrey, como estaba programado?

Pareciera una trama fácil de resolver, pero queda claro que ni la intervención y promesas de los propios Presidentes de la República ha logrado que las cosas se ubiquen donde deben ubicarse.

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo