A balón parado

El arte de poner siempre a los mejores

Soy de la idea de que un partido de la selección mexicana de futbol debe de ser tomado con absoluta seriedad. Así, como el que se vivió el miércoles pasado en Ámsterdam entre holandeses y mexicanos.

Ser absolutamente serios significa poner siempre a los mejores jugadores de los que se disponga.

No creo que un partido de la selección deba de ser concebido para experimentar o para probar jugadores. Son tan pocos los juegos que se tienen para armar un conjunto competitivo que se deberían utilizar a cabalidad para conseguir ese propósito.

Por ello lo que se verá en unas horas en la ciudad de Borisov, cuando el Tri enfrente a Bielorrusia, me parece al final contraproducente.

Miguel Herrera ha decidido que todo aquel jugador al que llame para estas dobles jornadas FIFA tendrá que arrancar como titular, en uno u otro juego.

Así que le toca el turno, entre otros, a Alfredo Talavera, Julio César Domínguez, Luis Gerardo Venegas, Alfonso González...

Vamos a ver si no resulta contrastante y negativa esta aparición, sobre todo cuando se viene de haber dejado una impresión tan grata por el triunfo alcanzado en la Ámsterdam Arena. Es verdad que el rival es uno de los peores representativos europeos en el proceso clasificatorio rumbo a la Eurocopa de Naciones.

Sin ser tan radical, podría aceptar inclusive que se renovara la delantera porque hay la necesidad de ver a gente como Giovani y Raúl Jiménez y entender que un Carlos Vela o un Chicharito pudieran entrar de relevos en esta ocasión. También entendería sin demasiado problema que hay la necesidad de encontrar un sustituto y acompañante también del Gallito Vázquez y que Jonathan dos Santos merece abrir un juego como titular.

Pero no tantos cambios. Sobre todo en la línea de tres defensores donde gente como Miguel Ángel Herrera, Diego Reyes y Oswaldo Alanís deben de seguir siendo probados.  

 

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