A balón parado

Los árbitros, autónomos pero abandonados a su suerte

Asegura Edgardo Codesal que desde que llegó, a inicios del presente torneo, a hacerse cargo de la parte técnica de la Comisión de Arbitraje, ha contado con plena autonomía para llevar a cabo su trabajo.

Qué bueno que ha sido así.

Pero debe reconocer el doctor (ginecólogo de profesión), que eso de la autonomía no es lo primero que en estos momentos requiere su gremio para salir adelante de la profunda crisis que enfrenta.

Lo que los árbitros requieren, y a manos llenas, es apoyo de todos los sectores que componen el futbol profesional mexicano, sobre todo de la Liga MX.

Mientras siga habiendo tiradores que sólo están a la espera de que a Codesal y a sus muchachos les vaya mal para evidenciarlo o para distanciarse de él, las cosas no van a mejorar.

Y desgraciadamente, lo quiera reconocer el doctor o no, eso es lo que ha ocurrido desde que llegó a dominar el “área técnica” de la Comisión.

Lo escribí aquí a principios de semana. Mientras se mantenga como presidente de la Comisión de Arbitraje a Rafael Mancilla, el mensaje está muy claro.

Hoy la Liga MX, a través de su presidente Decio de María, se ha encargado de ser más específico que nunca: ellos son clientes de la Comisión de Arbitraje que depende de la Federación Mexicana de Futbol. A ellos no hay que sumarlos al problema. Ellos sólo están para requerir y exigir un buen servicio por lo que pagan.

El tema es que si todos los sectores se encargaran de apoyar el trabajo de unos hombres que, por principio de cuentas, se han visto exhibidos de forma dramática por la tecnología, las cosas empezarían a ser diferentes.

Por supuesto que se debe reconocer que los árbitros se han atrasado en temas como el de la personalidad, la preparación física o el dominio de las reglas.

Pero solos no van a poder situarse en el punto de calidad donde todos los queremos ver. Los árbitros no son de otro planeta.

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