A balón parado

¿No que mucho apoyo?

Entiendo al presidente del León, Jesús Martínez Murguía, cuando pide que Miguel Herrera no convoque a sus jugadores para los llamados “microciclos” de trabajo, de los cuales quedan dos en el programa de actividades de la selección mexicana de futbol.

El joven directivo ha solicitado esto en defensa de los intereses de su club, que tras un arranque prometedor en la Copa Libertadores, ha venido un tanto a menos, con empate y derrota en los dos partidos en los que jugó como visitante, en La Paz, Bolivia, y Guayaquil, Ecuador, respectivamente.

Pero lo que el futbol mexicano requiere es consistencia y congruencia. Si de lo que se habló siempre es de apoyar con todos los recursos disponibles a la selección nacional para que haga el mejor papel posible en el Mundial de Brasil, como que no procede el negarle jugadores a las primeras de cambio.

Argumenta Martínez Jr. que no habría tanto problema, pues si de lo que se trata es de que Herrera conozca a los jugadores, pues a los suyos (Rafa Márquez, Carlos Peña, Luis Montes y José Juan Vázquez), “ya los conoce”.

Prefiere tenerlos para enfrentar cuando menos los dos siguientes juegos del torneo más importante de clubes en el continente, claves para determinar si avanzan a la segunda fase.

El problema es que el entrenador del Tri no es que quiera conocer más a los cuatro futbolistas citados, sino quiere ensayar con ellos, compenetrarlos con su idea futbolística. Y para eso necesita tenerlos al menos de acuerdo al plan de trabajo acordado por los dueños de los 18 equipos de la Primera División.

El presidente del León sabía ya de este plan y con esos datos debió diseñar la plantilla con la que enfrentaría un torneo tan exigente como la Libertadores. Hace unos días inclusive el propio entrenador de su equipo, Gustavo Matosas, aseguró que apoyaría con todo al Piojo Herrera. ¿Ya no piensan lo mismo?  

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