A balón parado

El año de "El Piojo"

El mejor año en la vida profesional de Miguel Herrera, debe ser sin duda alguna el 2013. Resultó campeón con el América, obteniendo su primer título; clasificó a la selección nacional en el repechaje y, acto seguido, fue ratificado para dirigir a la misma en Brasil 2014. Y ayer, de forma absolutamente clara, avanzó con su equipo a una nueva final.

¿Qué entrenador puede presumir lo que El Piojo? Ninguno.

Qué gusto por este hombre, un tipo honesto y frontal. Alguien de ideas futbolísticas precisas y claras.

Y qué destino. Ni el propio Miguel se hubiera creído, a principios de año que le tocaría estar al frente de la selección nacional en el 2014.

Y no es que no lo hubiera deseado. Pero el proceso mundialista parecía tan seguro con José Manuel de la Torre, que sólo quedaba apoyarlo.

Cuando finalmente sustituyó a Víctor Manuel Vucetich para enfrentar el doble duelo contra Nueva Zelanda, fue elevado a la categoría de mesías.

Y si no de forma tan mística, pero si deberá ser recordado por los americanistas como el entrenador ideal. Qué complicado la tendrá quien llegue a sustituirlo.

La verdad es que se nota la mano del entrenador en este América que amenaza con repetir como campeón. Es un caso nítido en el que desde el banquillo hay una serie de decisiones y trabajos que hacen que cada jugador juegue mejor.

Además El Piojo ha madurado y su comportamiento ya no se ve traicionado por un temperamento visceral y desenfrenado.

Pase lo que pase el próximo domingo en el Estadio Azteca, y suceda también lo que suceda a partir del 12 de junio próximo en el Mundial, Miguel podrá volver y tener un segundo momento al frente de los americanistas. Nadie le dirá que no.

El reto para él será situarse en el piso, no volarse, no creérsela, seguir siendo El Piojo Herrera. Y seguir tomando decisiones, que ahora serán sometidas a un juicio y escrutinio que jamás ha vivido.

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