A balón parado

¿Qué se puede esperar, de verdad de este América, en Japón?

¿Tiene el América alguna posibilidad de hacer un buen Mundial de Clubes? Respondámonos primero ¿qué sería hacer un buen torneo en Japón?

Este dilema siempre se ha respondido de la siguiente manera: el equipo mexicano que fuera capaz de llegar a la final y perderla de forma digna si, como siempre ha sucedido, el rival es el campeón europeo.

Perder contra el Real Madrid, o el Barcelona, o el Bayern Múnich o el Chelsea o el Manchester United, para citar a los últimos que han estado ahí, en ese partido. Pero perder no por goleada, sino por un marcador ajustado, peleando vamos.

Ningún equipo mexicano está para ganar el Mundial de Clubes en una final en la que enfrente a cualquier equipo europeo.

El América, por lo pronto tiene que ganar al Jeonbuk de Corea. El año pasado hizo el ridículo en el mismísimo partido de arranque.

Luego ya veremos. A mí no me gusta la versión precavida de Ricardo La Volpe al frente del América, pero reconozco que se ha vuelto un equipo serio, que defiende bien o muy bien y que ataca poco a poco en la dosis suficiente como para terminar por dañar al rival.

Si el América gana a los coreanos habrá ya dado un buen paso para que su actuación sea reconocida como medianamente buena. Mejor pues que la del año pasado.

Que siga sumando juicios positivos va a depender de la capacidad que demuestren para sorprender a un mundo que no espera más de ellos. Como aquel Necaxa de los primeros torneos de este tipo.

Ahora, nadie puede declararse molesto de que el América terminara haciendo un papelazo, víctima de una goleada ante el inevitable Real Madrid. En su año del Centenario, el América no gastó en grandes figuras, en ningún jugador de renombre y con la capacidad de desequilibrar a favor un partido.

El sueño de armar un trabuco en tal especial ocasión, quedó difuminado hace ya muchos meses. No hubo interés, no hubo dinero, no hubo condiciones. Lo que usted quiera, pero no hubo.

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