A balón parado

Mucho más allá de unas butacas quemadas

No es nada complicado acabar con los violentos en el futbol. Están perfectamente localizados, hay fotografías y videos de ellos. Los vándalos que quemaron y rompieron butacas el domingo pasado en el estadio del Puebla, todos identificados como porristas de los Rayados del Monterrey, deben de ser obligados a pagar sus destrozos, pero también deben de ser impedidos de entrar durante mucho tiempo a un recinto futbolístico profesional. Si alguien tiene dudas de quiénes son que revisen a detalle el material videográfico.

Entiendo la lógica de la multa que le impusieron a la directiva de los Rayados. Si a los dueños del equipo asociado a los porristas radicales les duele el bolsillo estos tendrán muchísimo más cuidado en permitir que esos violentos porten sus colores o se denominen porra o barra oficial. Pero todos debemos entender también que las multas por sí mismas no resuelven nada.

¿A dónde va a parar, además, el dinero que se acumula por este tipo de sanciones? ¿Se utiliza para generar campañas contra la violencia o para adquirir tecnología que ayude a identificar a todos esos personajes que se siguen atreviendo a hacer lo que se les pega la gana en las tribunas? Por supuesto que no.

Espero que una directiva seria como la de Rayados no apueste por quitarle reflectores a este asunto y vaya con todo contra los violentos. No se puede tener un estadio como el que inauguraron hace unos meses y no tener la tecnología adecuada para impedir que esos violentos vuelvan a entrar a unas tribunas a apoyarlos. Y aquí deben de recibir el respaldo y el apoyo de las propias autoridades de la Liga MX.

Los violentos siguen mandando en el futbol mexicano porque nadie realmente se mete a fondo contra ellos. Lo saben, lo gozan, huelen el desinterés que sus hechos generan. Por eso vuelven a hacer sus fechorías. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo