A balón parado

Que alguien prepare a Cuauhtémoc, por favor

No puede uno alejarse del tema con el que Cuauhtémoc Blanco decidió sorprendernos las semana pasada, ese de su candidatura a la presidencia municipal de Cuernavaca, Morelos.

De entrada, llama la atención la ignorancia de la que hace gala el todavía jugador profesional con la camiseta del Puebla.

“Voy a cumplir mi contrato y después me dedicaré a la campaña”, espetó en un tono que a muchos les pareció soberbio, a uno de los reporteros que lo cuestionó sobre el tema la tarde del pasado sábado cuando con su equipo se presentó en el Estadio Azteca para enfrentar al América.

Lo que no revisó Cuauhtémoc es que cumplir con su compromiso con el partido político que lo está postulando, lo lleva directo a un conflicto con la reglamentación que tiene la Federación Mexicana de Futbol para casos de afiliados que decidan inmiscuirse abiertamente en una campaña electoral.

Y tampoco sabe, al parecer, que empezar su campaña y cumplir con los tiempos electorales, lo llevaría a apartarse del Puebla dos fechas antes de que termine el campeonato. No podría jugar pues las Jornadas 16 y 17. Y en caso de que su equipo accediera a la Liguilla por el campeonato, tampoco podría estar con ellos.

¿Eso es cumplir su contrato?

Evidentemente no.

Como se ve tienen que apelar todos, empezando por el precandidato, a moverse con información fidedigna.

Al margen de Cuauhtémoc, me parece exagerada la línea con la que la FMF intenta regular los compromisos y pensamientos políticos y hasta religiosos de los miembros que la componen.

Me parece absolutamente correcto que durante un partido de futbol o hasta en un entrenamiento se les prohíba hacer públicas, de la forma en la que sea, sus orientaciones ideológicas o políticas.

Pero fuera de esos dos espacios, cualquier futbolista, entrenador o directivo podría hacer o cumplir con actividades religiosas y políticas que no atenten contra la Constitución del país y no debería pasar nada.  

 

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