A balón parado

Qué alguien explique esto, ¡por favor!

¿Por qué el árbitro José Alfredo Peñaloza no reportó como agresión el empujón reiterado que le propinó Joffre Guerrón al momento de expulsarlo el pasado sábado en el Estadio Azul?

¿O sí lo reportó en su cédula y alguien lo borró? Con eso de que hay varias versiones de una cédula arbitral, como lo documentó La Afición hace algunas semanas, la pregunta tiene sentido.

Lo extraño del caso es que ni Edgardo Codesal, ni Héctor González Iñárritu, máximos directivos de los árbitros, han salido a quejarse o a decir nada. Tampoco el presidente de la Liga Mx, Enrique Bonilla.

Lo que sea que se diga, pero lo que no puede tolerarse es el silencio. Ni aficionados, ni periodistas somos tontos. Merecemos una explicación.

Estaría de acuerdo en que un empujón como el que vimos que Guerrón le dio a Peñaloza, como el que está plenamente grabado, no merezca una sanción extrema como la de un año. Pero tampoco creo que deba obviarse como hasta ahora ha sucedido.

A Guerrón le dieron dos partidos. Nada más.

La Liga Mx debe regirse por la transparencia, es la única forma en la que puede consolidar e incrementar su credibilidad.

El tema resulta tan obvio que cualquiera de los ex silbantes que se mantienen en los medios como analistas del arbitraje, coincide en que lo que se registró el sábado en el Estadio Azul fue una agresión.

¿Por qué a nadie más le resulta así?

De verdad me parece un gran tema. Con muchas preguntas sin respuesta. ¿Fue el propio árbitro, confundido en extremo, el que se olvidó de unos empujones? ¿Pero cómo? Si el propio Peñaloza le advirtió claramente a Guerrón: “No me toques”.

Estoy seguro, porque conozco lo suficiente a la directiva del Cruz Azul, que ésta no cabildeó o negoció ningún perdón a su jugador. ¿Entonces quién intervino? ¿Tendremos que resignarnos a que esto quedará como uno de los grandes misterios sin resolver de nuestro futbol?  

 

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