A balón parado

Hasta ahora, es cierto, un Mundial muy bien jugado

Escribía ayer que la rebelión de los equipos chicos sólo ha servido en este Mundial para que la victoria final que han conseguido los grandes de siempre, sea más celebrada y saboreada. Así ha sido, exceptuando el triunfo colombiano ante la debilitada Uruguay.

Pero eso no demerita en nada el reconocimiento creciente que se le otorga a esta Copa del Mundo como una de las mejores en calidad competitiva. En Brasil ha habido muy buenos partidos de futbol, extraordinariamente igualados y fabulosamente definidos.

Cuando en un evento de estos alcances los que destacan son los delanteros y los porteros, es que algo está resultando muy bueno.

Las consagradas figuras, con muy pocas excepciones, como la de Cristiano Ronaldo con Portugal, han aparecido cuando debieron hacerlo. Pero ahí están Neymar, Messi, Di María, Benzema, Robben, Van Persie, Müller y el mismo James Rodríguez, consolidado en Europa desde hace dos años, aunque para muchos sea un desconocido.

   El viernes este Mundial empezará a ponerse muy atractivo con el arranque de los cuartos de final. Sólo ocho selecciones sobreviven. De ellas, cinco son del selectísimo grupo de los grandes (Holanda lo es aunque sólo tenga tres subcampeonatos como máximo logro)… Brasil, Alemania, Argentina y Francia han sido campeonas así sea, como esta última, sólo una ocasión.

Los otros tres equipos no tienen una gran historia, aunque Bélgica se ha llegado a colar a semifinales en una ocasión (quedándose en México 86 con el cuarto sitio tras perder contra Francia). Colombia y Costa Rica es la primera ocasión que llegan a esta instancia.

   No anticipo mayores sorpresas, pero tampoco victorias fáciles ni holgadas. Veo en las semifinales a Holanda, Brasil y Argentina… Y a Francia sobre Alemania, creo que los dirigidos por Joachim Löw, aunque regrese el central Hummels, son defensivamente deficientes. Y los de Deschamps atacan muy, pero muy bien.

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