A balón parado

Se acabó el: “No podemos prometer más que esfuerzo”

La selección mexicana de futbol que dirige Miguel Herrera ha definido sus objetivos para el 2015: primer lugar de la Copa Oro y estar al menos entre los primeros cuatro lugares en la Copa América que se jugará en Chile.

Hay acuerdo prácticamente unánime en que no se puede esperar más que ganar el campeonato de selecciones de la Concacaf. El Tri no puede sino aspirar a ser el mejor de su región.

La discusión se ha centrado en lo que para muchos es una meta demasiado atrevida. Esto de cuando menos estar en semifinales del torneo que medirá al equipo nacional contra sus similares de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Uruguay… Como que no convence. Sobre todo cuando se ha adelantado que se competirá con un equipo alterno o equipo B.

No entiendo bien qué es lo que los críticos de esta posición hubieran querido escuchar que no les pareciera mediocre y entonces también inapropiado. Yo prefiero que se fijen metas ambiciosas y reconocer el valor, el riesgo y el compromiso que lleva e implica esto.

Nadie discute, por ejemplo, que la hoy selección Sub 22 que dirige Raúl Gutiérrez, se fije como objetivo ganar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos. Se acepta también que el equipo femenil que comanda Leonardo Cuéllar vaya por el primer lugar en el mismo torneo, pese a que enfrentará a representaciones tan poderosas en ese segmento como Canadá y Brasil.

Una selección como la Sub 20, bajo el mando de Sergio Almaguer, que tiene ya su boleto para el Mundial de Nueva Zelanda, tiene como meta quedar entre las cuatro primeras. Y si llega a conseguir su pase al Mundial de Chile, la Sub 17 que entrena Mario Arteaga, se verá emplazada a lo mismo.

Escuché siempre frases así: “Vamos a hacer todo lo que esté de nuestra parte… Por esfuerzo no quedará… Los títulos no se pueden prometer”… Y tantas y tantas más que lo único que ilustraban era falta de compromiso.  

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo