A balón parado

El absurdo ¿final del Atlante?

No creo que los propietarios del Atlante piensen ejecutar el plan que mantuvo a los Gallos Blancos del Querétaro en la Primera División pese a haber descendido.

   No los veo con la fuerza, con la unidad ni con el deseo de hacer eso. Sí, eso que en ningún lado se puede, pero que en el futbol mexicano siempre encuentra resquicios legales para ejecutarse, burlando el espíritu de competencia flagrantemente.

Para mí el descenso anticipado de los Potros de Hierro, uno de los equipos de futbol de mayor tradición en el país, sólo me lleva a la reflexión antes expuesta en estas líneas: mantener el esquema de descenso y ascenso en una Liga como la mexicana es un reverendo absurdo.

La realidad económica de la mayoría de los propietarios de equipos de la Liga de Ascenso no da como para pensar en que puedan mantener plantillas de larga duración. No tienen los recursos ni la infraestructura para desarrollar proyectos que puedan aportarle algo esperanzador a sus aficionados y patrocinadores.

Lo mejor sería que se ubicaran de forma precisa a los empresarios fuertes en la Liga de Ascenso, que no deben ser más de cuatro, desaparecer a los que mantienen en Primera a sus equipos con adeudos e inestabilidad notoria y hacer una Liga fuerte, así resulte de 20 equipos como antaño.

El descenso de categoría en este contexto, me parece un castigo inmerecido y absurdo para Alejandro Burillo Azcárraga, Miguel Ángel Couchonal y José Antonio García, los hombres que han dado la cara en los últimos largos años por el Atlante y el atlantismo.

No digo que, atento sólo a las reglas de la presente competición, la bajada de categoría decretada anoche tras perder en Torreón, no estuviera reglamentada. Voy o intento ir un poco más allá.

No sé qué tantas fuerzas tengan estos empresarios citados como para aguantar y luchar en el infierno de una división maltrecha y dispareja.

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