A balón parado

Un absurdo que hay que acabar ya


¿Qué equipo de los cinco que mantienen vivas sus posibilidades de formar parte de la Primera División, realmente tiene potencial para armar una propuesta competitiva en la máxima división del futbol mexicano?

¿Pueden, por ejemplo, los bien amados Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (que ya tienen un sitio en la final), conseguir uno o varios inversionistas que aporten los recursos para contratar refuerzos de calidad probada que permitan aspirar a sostenerse en Primera y conseguir un campeonato?

Hay un ejemplo de que esto es posible en los últimos años, uno nada más, y este es el de los Xolos de Tijuana, de la familia Hank.

Los Leones Negros no tienen este dinero, pero sí una serie de valores que tendrían que ser muy cotizados y explotados: una marca llamativa y un muy buen número de aficionados. Pero alguien tiene que hacer posible esto más allá de lo que hasta el momento se ha hecho.

Pero hablemos de los otro cuatro equipos que darán forma a las semifinales: Correcaminos, Alebrijes de Oaxaca, Estudiantes y Necaxa.

¿Cuál es la realidad económica de estos equipos? ¿Quiénes están realmente atrás de estos clubes? Estudiantes, para empezar por el caso más interesante, es propiedad del Grupo Pachuca que, como se sabe ya, sumó como socio a Grupo Carso o Grupo Telmex.

Bueno, y si suben, que para muchos son favoritos, ¿qué va a pasar con ellos? ¿No se supone que la multipropiedad tiene los días contados? ¿A quién se lo van a vender? ¿Es la ciudad de Guadalajara la idónea para sumar un tercer equipo de Primera División? Con este equipo ya se vio que no.

Lo mismo aplica para el Necaxa, para los Correcaminos y los Alebrijes. Si realmente tienen el potencial para armar equipos atractivos, que se les promueva a una sola división. El ascenso debe desaparecer. El futbol mexicano está más cerca del modelo de la MLS gringa que el de las grandes competiciones europeas.

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