A balón parado

Vergara lo niega, lo niega y lo vuelve a negar

Jorge Vergara niega por los cuatro costados que esté vendiendo en estos momentos a sus Chivas. También niega que las quiera vender en un futuro.

Sí reconoce que se le han acercado para preguntarle si las vendería, pero ha sido consecuente con lo dicho antes y a todos les ha dicho que no.

Otras de sus frases fuertes de ayer, cuando decidió salir a los medios a desmentir versiones muy armadas que afirman que se está deshaciendo del equipo más popular del futbol mexicano: no tiene necesidad de venderlas… y puede con el paquete de mantenerlas.

El propietario de la empresa Omnilife habló abiertamente también del porcentaje de acciones que le pertenecen a su esposa y a él. En algunas entrevistas dijo que era del 88 por ciento, en otras que del 90 por ciento. Y mencionó a los que tienen el resto de las acciones, “los disidentes” les llamó.

Reconoció que sí se vio el martes pasado con el empresario Eduardo Leaño (con el que el diario RÉCORD publicó que estaba negociando la venta del equipo), pero aseguró que se vieron para tratar el asunto de unos terrenos.

Del empresario Germán Larrea, mandamás de Grupo México, con quien el diario El Universal publicó estaba en tratos también, señaló que no lo conoce.

Eso es lo que dice Vergara y lo dice con contundencia y frontalidad.

No hay más datos sobre la mesa. Que le crea quien le quiera y pueda creerle y pues que los interesados escépticos sigan investigando.

Yo digo que vender a las Chivas en un momento deportivo como el que atraviesan (en el último lugar de la tabla porcentual que define el descenso), no debe de ser lo más lúcido en el campo de los negocios. Y también digo que no debe ser fácil que con toda la información negativa que envuelve a este equipo, en serio riesgo de descender de categoría, aparezcan empresarios decididos a pagar la enorme cantidad de millones de dólares que debe costar. 

rafael.ocampo@milenio.com

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