A balón parado

¿Por qué el "Tuca" es tan manso con el descarado Nahuel?

Me cuesta trabajo siquiera pensar que a un equipo dirigido por Ricardo Ferretti le haga falta orden y disciplina táctica.

Pero eso es precisamente lo que los Tigres han exhibido en este torneo en el que ya perdieron la final de la Concachampions contra el América y en el que están a punto de despedirse en cuartos de final contra los Rayados del Monterrey, su odiado rival.    Se ve que en el equipo hay algunos que hacen lo que quieren. Empiezo con el portero Nahuel Guzmán. Qué forma tan insoportable de atentar contra el trabajo colectivo por parte de este hombre al que evidentemente no ha podido ubicar el disciplinario Ferretti.

Anoche nada retrata mejor la situación que se vive en Tigres que aquella acción en la que a Guzmán se le ocurrió salir de su área con el balón en los pies y fue avanzando y avanzando hasta llegar a la media cancha. Su atrevimiento de pronto se transformó en ofuscación y sin más decidió entregar la pelota a un adversario que presto decidió impactarla a la meta desguarnecida. No fue gol por centímetros. Hubiera sido el segundo en contra.

Al final, Nahuel se tragó tres. Pero su terrible error demostró que al Tuca le pueden mucho las jerarquías. No recibió reclamos, ni gritos ni insultos de parte de un entrenador habitualmente intolerante y explosivo ante el error.

El problema es que Nahuel lleva varias. De ser un portero que se mostraba humilde y trabajador, se ha convertido en un jugador sobrado e irregular. Y el único que lo debió ubicar de regreso a donde un portero profesional debe estar no lo ha hecho.

El viejo y original Ferretti debería sentar a Nahuel en el partido de vuelta el próximo sábado en el estadio de los Rayados. Con esta medida mandaría un mensaje firme de que él tiene el control del equipo. Si no, lo único que sigue es que el entrenador renuncie y venga otro a poner orden. 

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