A balón parado

El robo a los croatas

Por si algo le faltara a este polémico Mundial, sacudido por protestas sociales e impuntualidades de los organizadores, le llegará ahora la sombra de la sospecha, esa que ataca el valor central del juego, que es la credibilidad.

Y es que a la selección brasileña le regalaron un penalti, una falta inexistente sobre su delantero centro Fred, inventada por completo por el árbitro japonés Yuichi Nishimura. Una acción que le permitió a la verdeamarelha anotar el gol con el que pudieron vencer a una selección de Croacia que había nulificado el potencial y peso de los anfitriones casi por completo.

¿Quién le quitará a este Mundial ya el sello de que la FIFA, manipulando a los árbitros, se lo quiere dar a Brasil?

Tendría que venir un error en contra de los dirigidos por Luis Felipe Scolari, de dimensiones y consecuencias idénticas, para cambiar esta percepción.

Ni siquiera el que Brasil haya sido capaz de anotar un tercer gol, ejecutado por una gran disparo de Óscar, precedido de una jugada en la que se reclamó falta sobre Rakitic anula el comentario y juicio mordaz sobre la deshonestidad del árbitro.

En aquella supuesta falta sobre Fred, el silbante tuvo todavía el descaro de amonestar al central Dejan Lovren que nunca jaló a su rival como este se encargó de actuar.

Por lo demás la tarde-noche paulista tuvo como buen protagonista al joven Neymar, autor del gol del empate a uno y el del desempate tras ejecutar el penalti citado que a punto estuvo de detenerle el altísimo portero Pletikosa.

Pero apenitas se puede poner nota de figura al atacante propiedad del Barcelona. Por mucho lo más destacado de una jornada que terminó con viento frío, fue el público que abarrotó las 65 mil localidades de la criticada por la FIFA Arena del Corinthians. Todo el tiempo manifestaron un apoyo ruidoso a sus jugadores. Y, por supuesto, aplaudieron a rabiar al árbitro Nishimura, para ellos seguramente el mejor silbante de todas las inauguraciones de las Copas del Mundo.

Los croatas merecieron más. Mucho más de lo que el lugar común indica. Con el robo provocándoles furia, casi logran empatar a dos... Resultaron un equipo entregado y con mucha calidad en el medio campo. Injustamente castigados por estas simpatías que ofenden.

 

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