A balón parado

El Tri es otro con Carlos Vela

El triunfo de la selección mexicana de futbol en Ámsterdam no sólo fue agradable, sino resultó realmente esperanzador.

Se le ganó a una muy buena selección holandesa, muy agresiva ofensivamente aunque imprecisa a raudales a la hora de rematarle a Guillermo Ochoa. Los de Guus Hiddink fueron un equipo sumamente exigente, que respondió con furia tras el golazo de Carlos Vela al minuto 7.

Arjen Robben es un verdadero diablo y con los puyazos que recibía del numeroso público mexicano presente en las tribunas cada que tocaba el balón, más se encendía.

   Se le ganó pues a un rival en plena forma y absolutamente motivado.

El 2-3 a favor de los mexicanos es esperanzador porque con Carlos Vela comandando el ataque, el equipo de Miguel Herrera adquiere otra dimensión. Al grupo de guerreros que saben pelear durante casi todo el partido con mucho carácter y entrega, se les añade un toque de calidad y genio que, además, también se esfuerza.

Con Vela crecieron todos. Se le notó más relajado al Chicharito, sin esa losa que le ha significado el que lo consideren la estrella.

Si esta selección logra mantenerse unida, apegada a los valores que el Piojo ha definido, esos de entrega y trabajo en todos los sectores de la cancha, esos que marcan lejanía de las poses soberbias, este equipo puede de verdad convertirse en el Mundial de Rusia 2018 en el que consiga lo que ninguno otro ha logrado en una Copa del Mundo.

Es increíble lo que calidad de un jugador puede aportar para potenciar el valor de un buen colectivo.

Creo que realmente muy pocos esperaban que Carlos Vela, con su permanente negativa a formar parte de la selección desde el 2011, se iba a acoplar tan rápido y de forma tan fácil al sistema de Herrera.

Y esto no es otra cosa que la incuestionable calidad que tiene este muchacho, que en la Liga española ha aprendido realmente a superarse.

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