A balón parado

Para la Sub 17, aplausos pero también crítica

Sabe a poco el cuarto lugar obtenido en el Mundial Sub 17 de Chile, por la selección mexicana de futbol. Cuando se viene de obtener un subcampeonato (en la edición 2013) y un campeonato (en el 2011 cuando se actuó de local), esto debe de ser visto como un retroceso.

La línea de los resultados es una que no debe de perderse en un proyecto, aún cuando éste se enfoque en la parte formativa.

El equipo mexicano, dirigido por Mario Arteaga, perdió la semifinal el pasado jueves contra el representativo de Nigeria, a la postre campeón de este mundial. Y ayer perdió, de último minuto, el duelo por el tercer lugar ante Bélgica.

Hace dos años, México perdió en la primera ronda contra Nigeria y luego, cuando se enfrentaron en la final, volvió a caer. Aunque se trate de generaciones completamente distintas, alguien debería transmitir y asimilar la experiencia de enfrentar a un plantel con las características de los nigerianos, que con el de ayer acumulan ya cinco títulos en Mundiales Sub 17.

Sólo la más alta exigencia hará que los jóvenes futbolistas mexicanos puedan crecer aspirando a ser figuras de talla mundial. No estoy pues por los aplausos a este equipo comandado por Arteaga… O no al menos por aplausos que no estén acompañados de una reflexión muy precisa.

Hay por supuesto líneas de análisis al margen de los resultados. A mí me gustó mucho el rasgo técnico y táctico, la conformación física inclusive, de la Sub 17… Jugadores habilidosos y encaradores con el balón en los pies, rápidos en el toque y el desmarque, bajitos pero veloces.

Son un equipo y representan un proyecto que debe tener continuidad garantizada rumbo a su Mundial Sub 20. No veo una sola individualidad por encima del valor que tienen como grupo. Y deben de prepararse para ganar, por primera vez para México esta versión de la Copa del Mundo, que se llevará a cabo en Corea del Sur en el 2017. Así de claro hay que dejárselos. 

 

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