A balón parado

Salcido y Corona… Algo no está bien

Los extraordinarios dotes de comunicador que ejerce Miguel Herrera cuando aparece en escenarios públicos o foros televisivos, los ha perdido o no aparecen en su relación con algunos de sus convocados.

¿Cómo puede ser posible que el entrenador de la selección mexicana de futbol no hable personalmente con Carlos Salcido o Jesús Corona y evite hacer el papelón que hizo cuando ambos jugadores, por diferentes razones, se negaron a ser considerados?

En lugar de andar atendiendo las llamadas de “reporteros” de hojas parroquiales o programas de radio y televisión de cuanta cosa pueda usted imaginar, debería de darse el tiempo para una llamadita con cada uno de los jugadores a los que tiene pensado utilizar en los partidos del Tri.

Son acciones que no deberían de molestarle a Miguel. Si esto no está en el actual protocolo de llamadas pues deberían incluirlo. Lo que no puede ser es que difundida la lista salga un jugador, en este caso Carlos Salcido, a decir que él ya no quiere ser convocado más a la selección y que se retira de ella.

Tampoco está bien que, hablando del portero Jesús Corona, no se entere el entrenador antes de hacer pública su lista, que el jugador tiene programadas una serie de sesiones de rehabilitación para una lesión misteriosa que no le impide jugar con su equipo, pero sí con la selección nacional.

El propio Corona mencionó en las últimas horas que le pudo explicar su estado de salud o físico a Miguel Herrera gracias a que coincidieron de forma accidental en un restaurante. Es decir, ni el jugador ni el entrenador consideraron siquiera la posibilidad de una llamada telefónica o un mensaje por Whattsapp o por medio del Twitter. Obviamente este encuentro fue posterior a que el entrenador hubiera manifestado su intención de darle la titularidad a Corona en uno de los juegos amistosos que sostendrán el 6 y el 9 de septiembre contra Chile y Bolivia, respectivamente.   

 

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