A balón parado

Sacarle un buen susto a aquellos, sí es posible…

Qué difícil de verdad es ser entrenador de la selección mexicana de futbol. Sobre todo en días como estos, en vísperas de un partido tan trascendente y llamativo como el que se registrará el próximo miércoles en Fortaleza contra el representativo de Brasil.

Si Miguel Herrera sale a los cuatro vientos, como acostumbra, y le da por decir que se le va a ganar a los brasileños, que esa es su convicción… Pues qué iluso es Miguel Herrera… Eso y muchos adjetivos, hasta hirientes, más.

Si, por el contrario, aparece un personaje resignado a la derrota, diciendo que todo se tendrá que decidir ante los croatas pues los locales son imposibles de vencer, de inmediato aparecerán los que lo tacharán de mediocre y negativo. Inseguro, es lo menos que a continuación le dirán.

La moderación o neutralidad en un entrenador, cuando menos al momento de emitir un reto o pronóstico sobre el resultado que obtendrá el equipo al que dirige, así el rival se trate del mejor equipo del mundo, tampoco es ningún mérito.

Yo prefiero prensar que el equipo mexicano, si mejora dos o tres puntos muy específicos de defensa y ataque, puede sacarle un buen susto a los brasileños, que no se vieron como nada del otro mundo el jueves pasado cuando se inauguró el Mundial en Sao Paulo.

Un buen susto puede ser un empate, ese 1-1 al que parecía estaba destinado el marcador en el referido enfrentamiento contra la selección de Croacia. Hasta que el árbitro japonés inventó y le regaló un penalti a los brasileños.

Pero tendría que ser un juego perfecto y con algo de suerte. Meter la pelota en esas dos o tres oportunidades que seguro tendrán ante el portero Julio César… Y atrás no cometer errores, ni exponerse a la velocidad y habilidad de Neymar y Óscar, sobre todo.

Y yo creo que esto es lo que hay que pedirle y aceptarle al Piojo como discurso.   

 

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