A balón parado

La SEP devuelve la pelota con mucha jiribilla

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, le planteó el lunes pasado una ecuación casi irresoluble al titular de la Comisión Nacional del Deporte, Alfredo Castillo.

Lo apoya, lo respalda en la serie de acciones que se han generado para transparentar la utilización del dinero público que se le otorga a las federaciones deportivas, pero... Al mismo tiempo le pide diálogo y consenso.

“Tiene mi apoyo. Le he dado la instrucción de que en este camino busquemos lograr estos objetivos con el mayor consenso posible y por supuesto logrando el beneficio del deporte, y que el deporte mexicano, los deportistas mexicanos, no se vean afectados por ninguna situación y que podamos cumplir con todas las obligaciones internacionales, por supuesto la participación de México en los Juegos Olímpicos en Brasil”.

Eso dijo Nuño. Textual.

Amenazado por el Comité Olímpico Internacional, a unos cuantos días para que se conozca un veredicto anunciado que impediría a México competir como nación en Río de Janeiro, ¿qué va o qué puede hacer Castillo?

¿Ir a solicitar diálogo con quienes lo mandaron a volar y lo desafiaron? ¿Qué puntos de consenso pueden fabricarse con posiciones tan enfrentadas? ¿Tendrá que pedirles perdón y desdecirse?

Este gobierno, el del presidente Enrique Peña Nieto, mandó un mensaje inicial pleno de fortaleza en un tema muy analizado en su momento... Cuando decidieron enfrentar y acabar con el cacicazgo de la maestra Elba Esther Gordillo. La metieron a la cárcel. Y punto.

¿Qué va a pasar con esos viejos caciques que llevan apoltronados años y años, sintiéndose los dueños del deporte que representan?

Algo me dice que esto ya se murió o que está a punto de transformarse en una historia de ridículo inmovilismo político. Nada más falta que se cree una Comisión que estudie el caso.

Habrá pronto que hacer el recuento de los aciertos, los errores y las omisiones.    

 

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