A balón parado

Rumbo a los remolinos, Palencia sí saltó del barco

Lo único que dijo interesante Francisco Palencia el mediodía de ayer, en una conferencia de prensa citada por él, fue lo que se supo desde la tarde anterior: que renunciaba a su puesto en las Chivas.

No hubo pues novedad en su comparecencia ante los medios.

Lo demás que dijo careció de impacto. Que se quiere dedicar a ser entrenador y ya no directivo; que en toda organización hay diferentes puntos de vista, pero sin precisar a qué exactamente se refería…

Aunque bueno, dejó una gran frase: “No abandono el barco”, cuando es evidente que se está bajando del mismo en plena travesía a los remolinos.

Lo que debió explicar Paco Palencia, si ya se tomó la libertad de convocar a los medios de información, es realmente las razones de por qué decidió irse… Justo cuando hace unos días el propietario de los rojiblancos, Jorge Vergara, le había dado un espaldarazo público.

¿Qué pasó en estas últimas horas cargadas de tensión y vergüenza, con el equipo hecho un desastre? ¿Es cierto que Palencia decidió despedir a Carlos Bustos tras el empate ante el Puebla del domingo pasado? ¿Es verdad que Vergara se desdijo de su apoyo al ex delantero y se negó a respaldarlo?

¿Es eso lo que hizo enojar a Palencia? ¿Es esto lo que lo llevó a decidir apartarse, saltar de un barco que no es que esté a la deriva, sino que navega sin freno a mares desconocidos y oscuros?

Mañana las Chivas visitarán al temible Toluca en el Nemesio Diez… Tres días después, en su estadio, recibirán al Atlas en lo que a todas luces indica propiciará una invasión rojinegra en las tribunas del Omnilife.

Si la lógica manda, Chivas perderá esos dos enfrentamientos. Sus rivales no sólo llevan más puntos, sino que juegan mejor y tienen más recursos en el presente torneo.

Pero Palencia, el encargado, el máximo responsable del primer equipo, ya no estará para vivir esa previsible vergüenza.

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