A balón parado

Retrógrados los que, en el futbol, no quieren ver la violencia

Aterradoras e intimidantes, no pueden ser calificadas de otra manera, las imágenes que muestran a aficionadas y aficionados golpeados con saña, en rostro y cuerpo. Sucedió esto en Torreón, con el pretexto del partido que sostuvieron la tarde del sábado pasado el Santos-Laguna y los Tigres.

Cuentan que las mismas imágenes se produjeron la tarde del mismo sábado en las inmediaciones de la caseta de Ecatepec, de la autopista que une a la Ciudad de México con la de Pachuca. Quienes protagonizaron la reyerta fueron porristas de un mismo equipo, las Chivas.

Una y otra violencia es inadmisible y debe catalogarse como intolerable. Quien debe hacer este llamado es la propia Liga Mx o en su defecto la instancia superior que no es otra que la Federación Mexicana de Futbol.

En Torreón se reportaron ayer 22 detenidos… En cambio, los “chivahermanos” que intentaron arreglar sus diferencias a golpes, al parecer encontrarán la impunidad que muy a menudo los protege.

Las tan presumidas reformas legales que harían que los violentos pasaran años en la cárcel, quién sabe en dónde están.

Mientras todos los que componen el futbol mexicano, medios y periodistas incluidos, no entiendan que denunciar la violencia es mirar de frente y hacia delante, esto no se va a acabar. Impera la absurda y retrograda idea de que si se habla de ella y se le da prioridad a mostrarla en los programas especializados, se le fomenta. O en su defecto, que se contribuye a generar una imagen negativa en los patrocinadores y en el extranjero.

La única forma de acabar con los violentos en el futbol mexicano es reconociendo y aceptando que actúan más frecuentemente de lo que estamos siendo capaces de mostrar y reconocer.

Y, por supuesto, creando los instrumentos adecuados para ir por ellos. Para atacar también de forma decidida las condiciones que le dan vida.  

 

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