A balón parado

Réquiem por los Pumas

No han despertado los Pumas. La Liguilla les ha pasado de noche. Cuando despierten, si es que despiertan, se darán cuenta que fueron un dulce para la afición y el equipo de los Tigres. La final más fácilmente resuelta de tantas que usted y yo hemos vivido.

El Olímpico de Ciudad Universitaria se llenará el próximo domingo por la noche porque la afición puma no abandona a su equipo, pero cualquier seguidor de estos colores que sepa de futbol estará profundamente convencido de que su equipo ya no tiene nada que hacer.

Si algo le sobra a los Tigres es oficio y experiencia, además tienen mucha calidad sobre la cancha. Su comportamiento defensivo es casi perfecto y su fuelle en la media cancha es incesante y productivo, apuntalado por un ataque frío pero certero.

De Pumas no queda nada. Es increíble contemplar su derrumbe. Dieron el mismo partido que contra el América en CU el domingo pasado. No tienen medio campo, el rival hace lo que quiere con ellos, los encima, los rodea, los vapulea. Y no hay reacción. Ni desde la banca llega solución alguna.

¿Qué va a hacer Memo Vázquez? ¿Sentar a los que salieron anoche como titulares? Algo me dice que aunque quisiera hacer eso no se atreverá.

Hay otro factor presente que determina desde ya la coronación de los Tigres. Los árbitros no están dispuestos a regalarle nada más de lo que ya le regalaron a los Pumas en esta Liguilla.

Todavía más, si los pueden castigar lo harán. Para muestra el penal inexistente que les marcaron y que se convirtió anoche en el primer gol de los Tigres.

Una razón más por si hiciera falta alguna para decretar el réquiem: Ricardo Ferretti ejerce una presión sobre sus jugadores desde la zona de banca como si fuera perdiendo la serie y necesitara de sus dirigidos una reacción positiva. En contraste, su colega Memo Vázquez lo único que transmite es incomodidad y desconcierto.

El futbol mexicano ya tiene campeón. No es ninguna falta de respeto decir esto. Felicidades a los Tigres.

rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo