A balón parado

El “Punto G” de la selección

Para Roberto Velázquez Sierra

Podrán andar muy relajados los jugadores visitando el pequeño museo dedicado a El Señor de los Anillos en Wellington, colocando fotos en el twitter de sus paseos turísticos… Podrá Miguel Herrera ponerse cómico y actoral, regalando gestos y actuaciones para las portadas de los diarios, aprovechando la estética y el folclore de los maoríes…

Que hagan lo que quieran, pero que hoy en la noche (los primeros minutos del miércoles 20, de hecho), ganen el partido que cerrará el repechaje contra la débil representación neozelandesa. Que ganen, que goleen y que gusten.

Satisfacer “el Punto G”, como le dijo un reportero al Piojo Herrera, la tarde del martes pasado en la conferencia de prensa posterior al partido en el que golearon a los autollamados All Whites.

Si no ganan, golean y gustan en Wellington, se puede decir que la progresión que muchos han visto con la llegada del todavía entrenador del América y la del mismo Ricardo Peláez, es ficticia.

Si no ganan, golean y gustan en Wellington, tendrían razón quienes sean que enarbolen esta postura, en pedir que venga un entrenador con mayor capacidad y experiencia internacional, a dirigir al Tri en la Copa del Mundo.

La selección mexicana de futbol no está como para que nadie le regale elogios en estos momentos. Nadie al menos que juegue el papel de crítico. Por falta de capacidad estuvieron a minutos de quedar eliminados de Brasil 2014 y accedieron a la ronda de repechaje ante uno de los rivales más pobres futbolísticamente del planeta, gracias a la honestidad de los jugadores de la selección de Estados Unidos.

Hoy no merecen más que la exigencia. Aunque sea cierto que Herrera y la mayoría de los jugadores que integraron este grupo no tuvieron nada que ver con el que tuvieron a su disposición los entrenadores anteriores.

El equipo hoy en la noche tiene que ganar, golear y gustar. No tiene de otra.   

rafael.ocampo@milenio.com · twitter@rocampo