A balón parado

Pumas, entre la negatividad y la hipersensibilidad

Me parece grave y preocupante lo que está pasando en los Pumas. Que el vicepresidente deportivo, Mario Trejo, salga a anunciar que deja al equipo, sin haber llegado ni a la fecha 5 del torneo, pues percibe y padece una negatividad que no lo deja trabajar, no es algo que deba de ser visto como algo normal.

¿Qué está pasando en la directiva de uno de los equipos de mayor convocatoria del futbol mexicano?

¿Existen muestras de autoritarismo y cerrazón por parte de personajes como el ingeniero Jorge Borja Navarrete, presidente del Patronato?

¿O por el contrario, hay demasiada sensibilidad, impropia inclusive para el desafío deportivo y competitivo, en personajes como el citado Mario Trejo?

Nadie puede esperar, como sea, que las cosas no estén tan revueltas y tensas cuando el equipo acumula tres derrotas consecutivas. Y sobre todo cuando el plantel se ha visto tan limitado al momento de tener que mostrarse más ofensivo.

Parece inevitable que los Pumas tienen que hacer cambios radicales y profundos. Si Mario Trejo cumple con lo que dijo el domingo pasado al término del partido que perdieron contra el Atlas, su último día de trabajo será el jueves que entra, luego que se juegue el partido contra el León. Ganen, empaten o pierdan los Pumas, Mario se irá.

Si los Pumas pierden se iría el otro Trejo, José Luis, el director técnico.

Pero ahora mismo los Pumas tienen que encontrar una figura que haga la importante labor que hace o hacía Mario.

A mí me da tristeza que este queridísimo y necesario equipo del futbol mexicano esté viviendo una situación así. Creo que todos los clubes están expuestos a sufrir crisis deportivas, pero éstas se tienen que enfrentar con mucha mayor unidad y templanza.

Ojalá pronto recuperen la capacidad para resolver sus conflictos con un valor que también es muy importante: la discreción.  

 

rafael.ocampo@milenio.com

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