A balón parado

Preguntas difíciles para los complotistas de siempre

Estoy seguro que Chivas no tarda en ser perjudicado por algún error arbitral. Imposible saber si ello implicará la pérdida de los tres puntos en disputa o fabrique un empate, pero entonces todo mundo se dará cuenta que no hay conjura o complot contra los rivales de los rojiblancos.

El arbitraje, hay que recordarlo, es malo para todos. Pero no es deshonesto. Decir esto tras un partido en el que Chivas fue beneficiado con la marcación a favor de un penalti inexistente en su duelo contra el Pachuca, parece una afrenta a la razón.

Ahorita lo único que suena coherente y aceptable es decir que a Chivas los árbitros lo van a salvar y que están actuando descaradamente a su favor.

Calma. Estamos apenas cruzando la Jornada 4. Es muy sencillo establecer y alardear con teorías del complot incompletas y por ende muy absurdas.

Quienes han salido con esta especie no se atreven a responder si “la salvación de Chivas” la ordenó ¿quién?

¿La asamblea de dueños? ¿El presidente de la Liga MX? ¿El sistema? ¿El responsable de los árbitros? ¿Un grupo de árbitros? ¿El presidente de la Federación? ¿Quién ordenó que salven a como dé lugar a las Chivas?

Cabría entonces la pregunta de por qué todos esos que hoy quieren salvar a Chivas del descenso se esperaron para actuar hasta el final cuando ya queda nada para que se defina el descenso.

Insisto en que hasta para ser complotistas hay que tener creatividad. Sería terrible que la desconfianza se apodere por una temática relacionada a actos de corrupción no comprobados.

Evidentemente hay que exigir primero que nada que los árbitros mejoren en su trabajo y que la Comisión que lidera Edgardo Codesal ponga a los mejores. Este es el primer frente para combatir las conjuras, eso es verdad.  

 

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