A balón parado

El del "Piojo", es un asunto de la Liga y de la Federación

Ponerse a discutir si Miguel Herrera es un delincuente electoral o un simple ciudadano que ejerció su derecho de expresión, será un tema que generará muchas opiniones y que seguramente tardará en ser precisado.

Pero lo que no debe estar bajo ningún cuestionamiento es que el entrenador de la selección mexicana de futbol, al igual que los futbolistas Marco Fabián y Oribe Peralta, violaron el Código de Ética que la FMF y la Liga MX han cuidado tanto que se cumpla. Ese apartado en el que se le exige a cualquier afiliado a estas organizaciones abstenerse de pronunciarse sobre preferencias políticas y partidistas.

Podremos estar de acuerdo con este postulado o no también, pero si existe y lo firmaron los tres personajes hoy cuestionados, deben de respetarlo a riesgo de ser castigados si no lo hacen.

Sigo esperando una rectificación de Miguel, un pronunciamiento preciso también de parte de su jefe directo e inmediato, Héctor González Iñárritu. Pero podría no llegar éste y lo que la FMF y la Liga MX deben hacer es apurar su “investigación” y sancionar a los tres infractores.

En lo sucesivo deben de quedar todavía más precisas las conductas que, en época electoral, son objeto de sanciones para los integrantes del futbol profesional mexicano. Está visto que para ciertos partidos políticos los jugadores y entrenadores de futbol son carne de cañón de sus intereses.

Me preocupa particularmente la posición en la que queda el Piojo. Creo que se ha dejado meter en terrenos que realmente no conoce y le están resultando demasiado pantanosos. No puede ser que con su perspicacia no se percate de que el partido que lo contrató o por el cual simpatiza ha sido señalado por su metódica violación de la reglamentación electoral vigente.

Y quien debe cuidar que su joya mediática no se embarre en el lodo de esos pantanales políticos es la propia Federación Mexicana de Futbol.  

 

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