A balón parado

Párenle a su relajo

Jorge Vergara tiene que poner orden en las Chivas. Empezando por él mismo. Un hombre con el rol principalísimo que él tiene en éste, el equipo de futbol más popular del país, tiene que actuar con mucho cuidado y mesura.

Prefiero pensar que lo que Vergara nos declaró ayer por la tarde, al contestar una llamada telefónica de nuestro reportero Rubén Guerrero, fue un descuido justificado en este cruce de sentimientos nada agradables que produjo la goleada en contra el domingo pasado ante los Gallos Blancos de Ronaldinho.

Porque descalificar de forma plenamente consciente a Rafael Puente del Río de la manera en que terminó haciéndolo, sólo hablaría de que lo que sigue es la renuncia de este joven presidente del equipo o su fulminante despido.

Para quien no está al tanto de esta historia, les cuento que el mediodía del lunes pasado, Rafa Puente salió a hacer frente a la situación ante algunos reporteros. De forma absolutamente apropiada, según creo, señaló que él está por la continuidad de Carlos Bustos como entrenador del equipo, y explicó sus razones. Pero dejó también muy en claro que la decisión final le corresponde a Vergara.

Cuando nuestro reportero le platicó a Vergara de los dichos de Puente y le pidió fijar su posición, el propietario de Chivas dijo que el que tiene que tomar la decisión de si Bustos se queda o se va no es él, ni Puente, sino Juan Francisco Palencia.

Qué relajo. El dueño de Chivas desmintiendo en público a su presidente y pasándole la responsabilidad al tercer hombre en el escalafón.

Conociendo aunque sea un poquito a los tres protagonistas de esta columna, no creo que se sientan nada pero nada bien después de este episodio.

Si se quiere que Chivas no sólo libre el descenso, sino que se convierta en un equipo tan ganador como antaño se debe de parar esta pachanga. Tiene que haber unidad, respeto, consideración por el otro. Un poco de cariño entre todos no les haría mal.

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